El rincón de Diego

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sábado, 12 de diciembre de 2009

Un mar de actividades. Un camino de sueños.





Desde que decidimos llamar “nuestro hogar” a estas lejanas tierras de oriente, siempre he tenido una idea muy clara en la cabeza “no se puede estar en las dos orillas del rio a la vez”. Con este planteamiento he intentado maximizar las ventajas de estar en un país a más de 11.000 Km de mi Madrid natal para, de esta manera, contrarrestar aquellas cosas que dejé atrás.
El estatus de expatriado, unido a unos precios mucho más asequibles comparado a los estándares europeos, permite poder acceder a un mundo de actividades que de otra manera me habrían sido imposible. Ya he hablado bastante sobre mi nueva andadura por el “camino de la mano vacía” (Karate), así que voy a hablar de otras actividades en las que poco a poco me he ido involucrando.
Una de las cosas que más me ha sorprendido de los filipinos es su gran amor por la música y lo bien dotados que están para este bello arte. En cualquiera de los inmensos centros comerciales que abundan por Manila es fácil encontrar multitud de tiendas dedicadas a la música. Los filipinos se acercan a ellas y prueban los distintos instrumentos puestos a la venta con un virtuosismo digno de elogio además, en mi caso, de envidia. Siempre he querido aprender a tocar un instrumento en condiciones pues, seamos sinceros, lo que hago con la guitarra es un crimen. Tras considerar el violín, en claro homenaje a mí idolatrado Sherlock Holmes, me decidí por el rey de los instrumentos: el piano.
Dicho y hecho. Adquirimos uno de estos instrumentos de la marca Kawai, del que estoy francamente orgulloso, y contratamos a una profesora local que viene dos veces por semana para intentar sacar algo hermoso de mis torpes dedos. “A day without rain” de Enya, “Para Elisa” o “One Thousand Miles” de Vanessa Carlton, son algunas de las piezas con las que me estoy peleando desde hace ya varios meses.
Pero no acaba aquí la cosa. En nuestro reciente viaje a Japón me decidí a comprar una cámara de fotos de esas de “persona mayor”. Después de patearme Tokio en busca de la mejor oferta, opté por la Canon Eos 450D ( allí conocida como Eos X2). Y aquí estoy, a vueltas con las distancias focales, tiempos de exposición, aperturas y demás. Nos hemos hecho socios de un club de fotografía donde espero nos ayuden a mejorar nuestra, aún inexistente, técnica. Se me ha ocurrido que podría ser una buena idea ir colgando mes a mes la que considere mejor fotografía y así poder ir viendo si soy capaz de hacer algo en condiciones.En realidad he tomado la idea prestada de un blog amigo (http://ikublog.com/).
Mis obligaciones laborales, el karate, el piano, la tesis doctoral, la fotografía, los viajes alrededor de Asía, el bebe a punto de nacer… ¿alguien da más? Sí, un nuevo proyecto de esos que me ilusionan y me llenan de energía. Una de esas ideas que no me deja dormir pero me invita a soñar. Un proyecto, relacionado con este post, todavía muy verde como para ser comentado…
Mario Jiménez

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