El rincón de Diego

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jueves, 4 de febrero de 2010

MELANCOLÍA


Def. “Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada”. Diccionario de la Lengua Española.


El estar lejos de casa dispara un enjambre de sentimientos, aumentándolos y magnificándolos. Ya he pasado la barrera del año en estas tierras extrañas. Mi vida ha cambiado completamente desde entonces. En realidad lleva cambiando sin descanso desde hace muchos años. Recuerdo una conversación que tuve, hace ya algún tiempo, sobre este tema con mi amigo Ricardo, “En el fondo eres un afortunado por vivir de esa manera. A nuestra edad, la mayor emoción de muchas personas es ir a comprar al centro comercial los sábados”.

La añoranza del hogar es algo muy común que nos pone a prueba en todo proceso de expatriación. La fuerza de este sentimiento es algo que debería ser tomado muy en cuenta antes de decidir si aceptar un trabajo lejos de casa. Sé, y ya lo he mencionado en muchas otras ocasiones, que ni puedo ni debo quejarme de mi situación en Filipinas. Sin embargo, me vienen a la memoria las palabras de Homero: “Nada hay tan dulce como la patria y los padres propios, aunque uno tenga en tierra extraña y lejana la mansión más opulenta”.

Desde hace tiempo experimento una sensación rara, es como si la realidad se hubiera dividido en dos. Por un lado, la vida de todos los que dejamos en España sigue su curso normal, ajenos a nuestra ausencia. Por otro lado está nuestras día a día, desconocedor en gran medida de lo que sucede a tantos kilómetros de distancia. ¿Qué nos esperará a la vuelta?, ¿Seremos extranjeros en nuestro propio país?, ¿extraños entre nuestros seres queridos?, ¿Habrá regreso? Si hay algo que creo con seguridad es que la distancia es el olvido, y no hay mayor distancia que el cruel, mortal e injusto olvido.



En una reciente carta, mi amigo Pedro me decía que notaba este blog impregnado de una fuerte Nostalgia. A su vez, me daba otro de sus sabios consejos: “Disfruta del presente, pues estos momentos serán los que produzcan nostalgia en el futuro” Cuánta razón.

Tristeza vaga, sosegada y permanente……. La verdad es que es más cíclica que permanente. Gracias a Dios, porque de sosegada tampoco tiene mucho. Pero lo cierto es que suele regresar, como un otoño, asilado en esta fría primavera oriental. La melancolía es el placer por estar triste, decía Víctor Hugo. ¿Placer?, no estoy tan seguro. Un dulce y tentador dolor, un agrio beso en el mar, una canción de cuna que nos da desvelo. Una fabula encantada que se enreda entre las arenas del tiempo. Una mentira, delirio la cruda verdad.

Quizás otro viaje ayude a seguir enmarcando días de lluvia, a quitarle los puntos a las íes y a teñir el dolor con un rojo atardecer. Marisa ya prepara otra aventura, tal vez el alma necesita un respiro en el templo de Angkor ,y el cuerpo un total abandono en las playas del Nido.

“No hay melancolía sin memoria ni memoria sin melancolía”

Marcel Proust.



Mario Jiménez.



miércoles, 3 de febrero de 2010

La visita a las oficinas de Hacienda.


Hasta visitar las oficinas de Hacienda es ,en Filipinas, toda una aventura. Hace poco tuve la ocasión de vivirlo en primera persona. Por aburridos motivos de trabajo, los cuales voy a omitir, tenía que presentarme en las oficinas centrales del B.I.R, o lo que es lo mismo, el departamento de hacienda en el país Tagalo. Lo bueno, y lo malo, de este tipo de acometidas es que nunca sabes con lo que te vas a encontrar. Mi conductor me aviso de que deberíamos salir pronto, el lugar no estaba muy lejos en distancia, sin embargo, las distancias aquí es mejor medirlas en tiempo. Para recorrer 50 Km tardamos más de 4 horas. Lo sorprendente fue la localización de las oficinas.

El viaje comenzó por autovía, por cierto, el concepto de autovía dista mucho del occidental. Aun así, la carretera era “razonablemente” buena. El tráfico, como siempre, un infierno. A veces pienso que los Filipinos viven en el coche, sino no tiene sentido. Lentamente íbamos avanzando, dejando las carreteras principales para desviarnos en angostos caminos apenas pavimentados. Finalmente, nos adentramos por unos estrechos senderos de tierra,  entonces   me di cuenta de que estabamos en medio de la jungla, literalmente. Fue tan impresionante como sorprendente. El paisaje era simplemente espectacular, tanto es así, que no puede más que bajarme del coche y hacer fotos de todo lo que me rodeaba.

Por fin llegamos a nuestro destino, que no olvidemos que era la oficinas regionales de hacienda. Alguien había decidido que el sitio más conveniente, para ubicar la central de hacienda, era en una aldea en medio de la selva de Laguna.

Yo llegue allí en mi coche, sin embargo, muchos llegaban allí andando – no sé muy bien desde donde- o incluso a lomos de unos gigantescos bueyes de color blanco o negro. Estas eran las nuevas oficinas del B.I.R ,que habían sido construidas a raíz de los daños que sufrieron las anteriores durante el último tifón. Una vez visto las nuevas instalaciones me pregunto cómo serían las antiguas…


Cada vez que me presentaba al alguno de los innumerables funcionarios con los que tuve que hablar, se repetía la misma conversación:

- ¿De dónde eres?

- Soy Español

- Ah! Los españoles estuvieron aquí mucho tiempo…400 años

- Ya, ya….

- Tenemos algunas palabras iguales a las vuestras

- Sí ya los sé: mesa, silla, cubiertos, los días de la semana, los números…

-¿ De que parte de España?

- Madrid

- Uno de nuestros héroes estudió allí ( José Rizal, que por cierto tiene una estatua en al Avda. de las Islas Filipinas en Madrid)


A pesar de lo distendida que pueda parecer la conversación, lo cierto es que muchos filipinos guardan un claro resentimiento hacia España. Todo lo contrario pasa con Estados Unidos, un país al que literalmente idolatran. No deja de ser curioso, pues los americanos mataron más filipinos en 40 años que los españoles en 400. Más de un millón de filipinos murieron en la guerra hispano-estadounidense. Después de la derrota española, los americanos no cumplieron su palabra de conceder la independencia a las Islas. Abolieron el Español e impusieron el Inglés, lengua que es aún cooficial junto con el tagalo. Aún así, los filipinos intentan imitar en todo a los americanos. Sin ir más lejos , Makatí, centro financiero de la ciudad de Manila, es una clara copia de cualquiera de las megas ciudades estadounidenses y sus interminables rascacielos.

Ni que decir tiene que, finalmente, no pude solucionar ese día mis problemas con Hacienda. Pero con eso ya contaba cuando salí de casa.

Mario Jiménez




Mario Jiménez

domingo, 31 de enero de 2010

Primer Aniversario


Más de 15 días sin escribir una sola palabra. El reciente consejo de dirección, la llegada de Diego, la visita de mi madre y mi suegra y una inoportuna lesión en la rodilla mientras practicaba Karate, han hecho que no atendiera a mi cita con la hoja en blanco. Han pasado muchas cosas, incluido nuestro primer aniversario en tierras Filipinas: el 9 de enero hizo justo un año que aterrizábamos en el aeropuerto de Ninoy Aquino, con cara de despistados y un cálido escalofrío que me recordaba que estaba “vivo” de miedo.

Ya con 16 años, para desconsuelo de mis allegados, mostraba esa querencia al abandono del hogar. Fue a esa temprana edad la primera vez ( sin tener en cuenta el viaje a Suiza unos años antes) que cogí mi mochila, el bocadillo de jamón que mi hizo mi abuelilla, me puse una mano delante y la otra atrás y me perdí solo varios meses por tierras inglesas. Echando la vista atrás, veo aquella experiencia como una bendita locura que en gran parte ayudó a formar la persona que soy hoy en día. De eso polvos vienen estos lodos, siempre he creído que el destino – sea lo que sea eso – jamás da puntadas sin hilo.

18 años hace desde que deje por primera vez a mi madre y a mi tía Mari Mar llorando a escondidas en Barajas. Por ese motivo, no dejo que nadie vaya a despedirme al aeropuerto, nunca se me dieron bien las despedidas, ni quiero aprender.


El mes previo a nuestra venida a Filipinas fue duro. Los días se contaban por las personas a las que había que decir Adiós sin pronunciar la cruel palabra. Trataba de inventar nuevas tretas para engañar al calendario, pero nada retrasó aquella mañana nevada de invierno en que Marisa y yo cogimos un avión haciendo que sabíamos lo que hacíamos. Siendo completamente sincero, también fue un gran alivio dejar cierta parte de mi vida en España. Aunque de esa parte no voy a hablar aquí.

Aprendí que se puede huir de todo menos de uno mismo, pero que tampoco hay necesidad de hacerlo. Comprendí que aceptar las limitaciones y debilidades es la mayor de las fortalezas, hay que ser muy valiente para ponerse en frente del espejo cuando hasta este te retira la mirada. Nunca he defendido eso de que lo que no te mata te hace fuerte, pues hay vivencias que nos debilitan, que no aportan nada y no merecen más que ser olvidadas. Acepté que el olvido no está prohibido. Lo que sí creo es que solo se aprende viviendo. Y este último año me ha brindado un curso acelerado.


Desde muy joven siempre me sentí atraído por Asía, vivir aquí es visitar emociones más que monumentos. Cada día en las noticias hablan de desastres en forma de tifones o terremotos, la pobreza convive con las ganas de seguir adelante y la esperanza es un esperar sin saber muy bien a qué. A pesar de todo, es más fácil encontrar la sonrisa de un niño aquí que en occidente. Precisamente, esto hace del sudeste asiático un lugar mágico y fascinante. Sus gentes disfrutan más de lo que la vida les puede dar, pues son muy conscientes, mucho más que nosotros, de que mañana todo se puede acabar.

¿Cómo me siento aquí? A veces como en casa, a veces como un extraño. A veces cómodo y muchas otras me largaría de aquí sin dar tiempo a hacer las maletas. Lo que no tengo nada claro es a donde me iría, ni si tengo ganas de volver a España. Ahora cada decisión involucra a tres y no a dos.

Muchas cosas han cambiado en solo doce meses: Nuevo trabajo, nuevo país y continente, paternidad recién estrenada… Desde luego puedo decir que mi vida es de todo menos aburrida. El tiempo se me pasa volando y este último año ha sido un fugaz suspiro. Y eso que al principio contaba los días como si estuviera en la cárcel. Es curioso, a la gente que dice que la vida se le pasa volando, el día a día se le suele hacer eterno. Mis días, y con ellos las semanas y los meses, pasan sin que casi me tiempo a darme cuenta. Muy deprisa, demasiado. Me da en la nariz que en esta lucha encarnizada con “tempus fugit” pierdo de todas, todas. Aunque, por supuesto, me negaré a aceptarlo “until the very end”.

¿Y para este año recién estrenado? Espero seguir escribiendo, tengo muchos temas pendientes. Seguir con la tesis, sacarme el cinturón negro, viajar más: India, China, Tailandia, Camboya… Y por supuesto la mayor de las aventuras: ver crecer a Diego y quizás esperar la llegada de Rocío.

Mario Jiménez.





domingo, 17 de enero de 2010

En busca del tiempo perdido. Mi historia del parto




Si a Proust aquella famosa magdalena le evocaba recuerdos de su infancia, en mi vida ha habido cuatro o cinco momentos, no más, que resumirían mi historia. Treinta y cuatro años recogidos en cinco segundos, no deja de ser irónico.


Es difícil describir todos los sentimientos que luchaban por encontrar su lugar en mi interior. La angustia de no saber exactamente qué estaba pasando, el miedo a lo peor, la falta de confianza a unos médicos que nunca supieron ganársela, la soledad de aquella sala, la ilusión de una nueva esperanza, la alegría al mirar unos ojos entreabiertos, la tranquilidad al velar sus sueños……..

Diego ya no era capaz de ganar más peso. Problemas en la placenta, o una extraña bacteria o…. qué más da. En una habitación contigua a la sala donde nos hacían las ecografías, tuvimos que decidir si adelantar el parto. El niño parecía estar sufriendo, su ritmo cardiaco no respondía como se esperaba. Angustia y más angustia. Dudas.

El saber que es costumbre habitual en Asia incentivar las cesáreas por motivos económicos - un parto por cesárea cuesta el doble que uno natural- no ayuda a la decisión. En está ocasión la intervención quirúrgica parecía justificada, ¿o no? Sigo sin querer entender cómo se pude poner en peligro la vida de una madre y un hijo sólo por un poco de dinero. Pero la realidad está ahí, tanto si quiero afrontarla como si no. Sabater, en su libro “Ética para Amador”, dice que la mayoría de las veces no podemos elegir las experiencias que vivimos, pero sí la actitud con que afrontarlas. Me viene a la cabeza aquella conversación con aquel taxista en Barcelona: “Todos sentimos miedo, lo que nos diferencia, los que nos hace ser cobardes o valientes es como afrontamos el miedo”. Miro a Marisa, su forma de afrontar el miedo, su valentía. La admiro y respeto profundamente.

El cuatro de enero nos quedamos ingresados en el hospital, comienzan a administrar oxitocina a Marisa. Doce horas al día conectada a esa vía, Marisa se alegra si los dolores de las contracciones son más fuertes, pues cree que eso es una buena señal. Tres días pasamos en ese plan y durante todo ese tiempo no oí salir una solo queja de su boca, ni una sola lágrima brotar de sus ojos, ni un solo lamento. Sin embargo, el tratamiento no funciona, Marisa no dilata y la única opción es realizar una cesárea, ahora que el niño todavía está fuerte. Marisa me mira y me regala una de sus sonrisas, de esas que me hicieron enloquecer aquella noche de invierno. Me coge la mano y me dice que todo va a salir bien. Es su fuerza la que me arrastra y no al contrario. Me siento tan inútil.


Durante esos días nos vinieron a ver nuestro recién encontrados amigos, recibimos multitud de llamadas de España. Con su ayuda intentamos engañar a nuestra soledad, cantándole una canción de cuna….. Gracias a todos. También esto sirvió, una vez más, para separar a los que son de los que están. El tiempo, compadre y verdugo, nos pondrá a todos en el lugar merecido. Sin duda.

La mañana venció a la noche. Empiezan a preparar a Marisa para la operación, sigo debatiéndome en un océano de dudas, aunque sé que es tan tarde como inútil. Marisa parece estar tranquila, sé que la procesión va por dentro. Eso, precisamente, da mucho más valor a su coraje. Y por fin llegó el momento, los doctores me dan unos segundos para despedirnos, ni siquiera recuerdo lo que la dije, solo puedo ver su eterna sonrisa.

Me quedé solo en esa habitación, con una silla en medio. Recuerdo un olor húmedo, sentía más que nunca el frio en la piel, la lengua entumecida, el sonido de puertas que se abrían y cerraban. Me quede inmóvil, no sé cuánto tiempo, mirando aquella silla vacía. Ahí estaba mi magdalena.

Al fin una enfermera entra y me da la ropa que debo llevar en el quirófano. Le pregunto si todo va bien y en la lejanía es la voz de Marisa quien responde “ tranquilo cariño, todo va bien”. Al entrar agarro fuertemente su mano y a los pocos segundos veo asomar la cabeza de Diego, ahoga nuestra angustia con el más dulce de los llantos. El resto…….. El resto es un lienzo en blanco en el que aprender a pintar.

Mario Jiménez.


jueves, 14 de enero de 2010

El parto

El pasado 4 de enero ingresé en el hospital a las 9 de la mañana, ese dia nacería Diego, iban a inducir el parto porque el niño no crecía a buen ritmo, yo tenía la placenta envejecida y el bebé nacería con poco mas de 2`5kg y 37 semanitas...
Total que allí nos fuimos Mario y yo, con mi maletita, la bolsa del bebé y mas miedo que vergüenza. El Asian Hospital es lo que se conoce aquí como "turismo de salud", es decir, tiene mas la apariencia de un hotel que de otra cosa, con su piano de cola en el lobby y sus menús y spa.
LA ODISEA;
Vamos a "Génesis", el área de maternidad. Me tumban en un box...y la primera en la frente. NO SON CAPACES DE PONERME LA VIA. Esto da confianza, eh? allí la enfermera moviendo la aguja dentro de mi, a Mario se le salían los ojos, "no mires cariño, no mires". Para mirar estaba yo. La enfermera se va, trae a otra que finalmente y tras dejar constancia en el suelo y en las sábanas de que no soy de sangre real consigue ponerme la via.
Nos cogemos un librito cada uno y nos disponemos a esperar. Cada uno pasa los nervios a su manera, yo leyendo a Terenci Moix y Mario... resolviendo problemas matemáticos. No se qué de que si Ana se come unas magdalenas y luego le da la mitad a Manuel... si soy yo y las magdalenas son La Bella Easo no hay problema porque no le voy a dar ninguna a Manuel y antes de despejar la X me la he comido.
Total que la oxitocina empieza a hacer efecto, poquito a poco voy notando contracciones suavitas, ahora un poquito mas fuertes, tengo la barriga llena de cables con los que monitorizan la intensidad de las contracciones y el corazón del bebé, le comento a Mario que las noto muy seguidas, que la cosa va rápido... bien, bien.
De repente vienen las enfermeras y me examinan. "hay que pararlas, hay que pararlas". resulta que tenía contracciones cada 2-3min pero no dilataba y el corazón del bebé no respondía bien. Bueeeno, pues se espera un poco... Mario seguía repartiendo magdalenas y yo tenía a Cleopatra surcando el Nilo con velas de luto tras el abandono de Marco Antonio...
Me dejan tomar un poco de gelatina (¡puagh!)y pasan las horas... mas oxitocina... mas contracciones... esta vez el bebé no reacciona mal... pero sigo sin dilatar. Llegan mensajes de ánimo desde España (tengo que dar las gracias a mis hermanos, mi madre, Mayte, Lourdes, Lupe, Esmi... ¡muchas gracias a todos!) y a las 10 de la noche paramos para que me reponga, es evidente que ese dia ya no va a nacer, sigo sin dilatar. Subimos a la habitación para descansar de todo un dia de dolores y nervios. STRIKE UNO.
A las 3 de la mañana del dia 5 me despierto... ¿esto que es? huy, lo mismo que con la oxitocina... ¡CONTRACCIONES!¡PERO SI NO ESTOY ENCHUFADA AL GOTERO!huy huy huy...tranquila, relájate, otras veces las has tenido y se han pasado al rato... bueno, aquí viene otra... a las 4 despierto a Mario, hay que llamar a las enfermeras... CREO QUE ESTOY DE PARTOOOO!


Nos bajan otra vez a Genesis, me examinan.Me meten en una de las salas de parto porque está todo lleno. Que bien así después ya no me tienen que cambiar, veo la cunita donde mi bebé estará dentro de unas horas...ainsss que nervios... Un poquito mas dilatada. Me monitorizan. Empiezan a bajar las contracciones... ¡noooooooo! pero ya aprovechan y me enchufan la oxitocina(por cierto hacen venir a UN ANESTESISTA para ponerme la via). Ahi vamos otra vez... una, otra... ufff duelen un poquito mas que ayer... ya no son "mild", son "moderate", eso es bueno, con las horas que llevamos ya estoy agotada...(ilusa). Cuando me dejan levantarme (para dilatar mejor) voy viendo como una tras otra, todas abandonan la planta de Génesis con su bebé en brazos...
Me examinan a mediodia... ¡UN CENTÍMETRO!porca miseria...buenostá, dicen que el primero es el mas largo.Pasan las horas, nos miramos ojerosos... ¡Diego hoy tampoco vendrá!¡yo no quiero que nazca el dia de Reyes!¡pobrecito! se va a quedar con sólo un dia especial en todo el año...en fin, me dice la gine que puedo cenar lo que quiera, que necesito fuerzas para mañana.Subimos para la habitación (creo que soy la primera embarazada que entra en la sala de partos y sale 14h después con el bebé todavía dentro) y Mario me trae una mega-hamburguesa del McDonalds. Me la he ganado.Estoy agotada, dolorida y muy, muy asustada. Llevo 2 dias de parto. STRIKE DOS.
Durante la noche no nos dejan descansar mucho, tengo unas decimillas y la tensión bajita (tu verás) así que cuando vienen a las 7 de la mañana a por mi me cuesta contener las ganas de llorar...alguna lagrimilla se escapa y Mario me pilla. Aguanta, aguantaaaaaaaa!.
En Génesis ya conocemos a todas las enfermeras, por suerte hoy no están atendiendo a nadie, sólo estoy yo en la sala. Pregunto a la enfermera "¿cuántos partos tuvisteis ayer?" me responde que siete. "¿Y cuantos esperais hoy?" y con esa franqueza filipina que les caracteriza me responde "ninguno". Se libró porque estaba enganchada a todas las máquinas posibles y sin fuerzas ya, pero la mirada de la cobra asesina sí que se la eché. Algo es algo. Pues hala, contracciones moderadas cada 2-3 min y no he dilatado nada mas. Empezamos a ponernos muy (más) nerviosos... pasan las horas... es el último dia que se puede inducir el parto, después estará el útero muy castigado, y la madre y el bebé no estaránen las mejores condiciones para aguantar un parto natural. Vienen amigos a vernos, se agradece, pero ya nada nos tranquiliza. Se nos acaban las horas. Queremos una eco, una segunda opinión. Hacemos la eco, la otra ginecóloga dice lo mismo, no ha crecido, la placenta está muy vieja, hay que provocar el parto antes de que surjan problemas mas graves. Veo a mi niño encogido en la eco, los pies en una postura antinatural, me da mucha pena, y me anima a tomar la decisión de sacarlo, Mario quiere que nos volvamos a casa y esperemos a un parto natural, yo le entiendo pero no me voy de aqui sin mi hijo, y no me arriesgo a que de pronto no le pase ya nada de comida y no lleguemos a tiempo. Discutimos. Nos abrazamos. Nos desesperamos. Suelto alguna lagrimilla, disimulando para que no se note.
Ya no se puede seguir con la oxitocina. A las 6 de la tarde paramos, necesito descansar... porque mañana toca cesárea. La doctora me permite cenar lo que quiera, Mario me prepara un banquete de comida japonesa y pastel de chocolate. Tengo miedo. No quería que Diego naciese en reyes pero lo de la cesárea... son palabras mayores, ni siquiera  me había planteado esa opción, siempre imaginé que sería un parto natural. STRIKE TRES. Eliminada. Mañana a las 5 nos preparan para quirófano.
LA EPIFANÍA
Esa noche no puedo dormir... para variar. ¿Estaremos haciendo lo correcto? ¿aguantaría mas el bebé ahí dentro? Estamos en la semana 37 de embarazo...
A las 4´30 me meto en la cama supletoria con Mario, tengo miedo, mucho miedo y necesito un abrazo. Así nos pilla la enfermera. No nos importa.
Me vuelven a tomar tensión temperatura etc.
Tardan. Tardan más. Las 5´30. Las 6´00. Otra media hora. Nos desesperamos. Como sigan tardando va a ser parto natural. A las siete y pico se presentan, me tumban en una camilla... y a partir de entonces todo cambia el ritmo, apenas me da tiempo a reaccionar, en seguida me separan de Mario, los dos con lágrimas en los ojos, pero no me puede ver así, consigo sonreir, de hecho entro sonriendo a quirófano. En cuanto cierran las puertas les explico que lo hice por mi marido, que no se engañen que estoy muerta de miedo y sólo quiero llorar, y me pongo a temblar como una hoja, incontrolable. Me traen una manta, dos, tres, me cubren hasta la cabeza, sigo temblando, el anestesista se coloca detrás de mi y me empieza a hablar, poniéndome las manos en la cabeza. Es como un sedante, en seguida me tranquilizo.
Me piden que me ponga en postura fetal y me empiezan a pinchar en la espalda (nunca he llegado a entender lo de pincharme anestesia para poder pincharme la anestesia) tienen que hacer varios intentos porque me sigue doliendo, hasta que finalmente consiguen dormirme de pecho para abajo. Los brazos también los noto entumecidos. Noto que me enredan por ahí abajo, pregunto que si van a empezar ya y me dice el anestesista que ya han empezado, en ese momento todo pasa muy rápido, aparece Mario con cara de susto, le sonrío, le intento tranquilizar, estoy bien, no te preocupes, todo va bien... En ese momento se le desencaja la cara, está mirando por ahí abajo, y LO OIGO, UN LLANTO, FUERTE, INCREÍBLEMENTE FUERTE, LLENO DE VIDA. ES DIEGO.
En ese instante no hay quien me pare, un torrente de lágrimas, un no parar. Son lágrimas de alivio, de emoción, de felicidad... las mas dulces que he derramado en toda mi vida. Me lo ponen encima, respiro hondo... aquí está, por fin... mi bebé...
No soy consciente de que hay una cámara hasta que alguien me dice "mira aquí". Me da igual. Me da todo igual. Menos el trocito de vida que me acaban de colocar en el pecho.
Se lo llevan, "tranquila, está sanísimo y es perfecto, ha pesado 2.788g".
Aquí viene una parte curiosa, que recuerdo con un poquito de aprensión, y en ese momento se libraron todos los que estaban allí incluyendo a Mario porque el ver a mi hijo me había dejado casi casi a la altura del Dalai Lama.


Oigo a Mario, hablando con la ginecóloga, el cirujano, el personal. Hablan. Por ahí abajo. Como si yo ya sacado el premio no existiera. "Mira Mario" está diciendo la ginecóloga. "Por eso le duele a Marisa el ovario izquierdo siempre, mira, este es el ovario derecho, pues verás, ahora te saco el izquierdo, ¿puedes hacer fotos" mira, este mide un dedo y este dos, Dios la ha bendecido porque un ovario tan grande produce muchos óvulos, a ver, otra foto aquí, mira esto es..." en ese momento desconecté, no quería escuchar, no me importaba. La "Marisa prenatal" la habría armado gorda, aún con las tripas por fuera.
Normalmente justo después de sacar al bebé duermen a la madre, pero yo he pedido que no me durmieran, quería ser consciente de estos momentos y recordarlos siempre. Ahora me arrepiento un poco, escuchando esto...
Me llevan a la sala de reanimación, no me dejan hablar para que no coja gases, Mario está a mi lado. Mi corazón está a menos de 50 pulsaciones por segundo, y eso no es bueno. Me dicen que me van a hacer una transfusión y me niego. Mario vigila el monitor, cada vez que baja de 50 me espabila, "venga, respira, mas rápido, respira". Le explico como puedo que tengo mucho sueño pero que cuando me estoy relajando y durmiendo es como si se me olvidase respirar y es cuando me bajan las pulsaciones. Pero pasan las horas y él tiene que bajar a comer algo,a mi me da mucho miedo...¿y si me quedo dormida y las enfermeras no se dan cuenta del monitor?¿ahora que he conseguido pasar por todo esto me voy a morir? intento mantenerme despierta, no me fío, no me fío, venga, respira, otra vez, otra...
De repente lo veo, MI NIÑO, me lo han limpiado y me lo traen para intentar que coja el pecho, y como en una película americana de sobremesa en Antena 3 mis pulsaciones empiezan a subir, se disparan, mi hijo literalmente me acaba de "arreglar el corazón"...
Nos mandan a la habitación, los hospitales de aquí y sus normas son "curiosas", pero eso pertenece a otro post.

miércoles, 13 de enero de 2010

Para Diego.


Nuevamente la hoja en blanco. Esta vez se me hace más difícil que nunca encontrar las palabras, quizás simplemente no existen. Quizás simplemente no se puede describir lo que siento.


El 7 de enero a las 7.48 de la mañana un rayo de luz, puro y frágil, rompió la fría oscuridad de mi noche. Diego Mario Jiménez García asomaba su presencia, tantas veces soñada, luchando en un mar rojo de gritos y sollozos. Perseo rompió las cadenas, Morfeo engañó al propio Hades y Diego, de un suspiro, desterró todos mis miedos. Por fin, este aprendiz de todo y maestro de nada que es su padre había hecho algo en la vida que realmente merecía la pena.

Hay días que no consigo encontrar la delgada línea en un horizonte ebrio de estratos. En esos días, vivir es una suma de minutos y el todo no mejora las partes. No hay consuelo cuando solo quedan peros, puntos y comas en años bisiestos. Esos días volverán, lo sé, son tan parte de mí como yo de ellos. Pero ahora me agarraré como un clavo ardiendo a la fugaz mirada de mi Príncipe de Marfil. Al leve repicar de su risa. A él, sólo a él.

Mil y una historias inventaré para que él, de un plumazo, las rehaga. Le construiré un mundo nuevo, donde hadas , ninfas y duendes velarán su sosiego. Poco, muy poco podré enseñarle, un par de malos consejos y alguna triste balada. Poco, muy poco, pero en la noche oscura mi voz será su aliento. Cien veces caerá al suelo, pues es de vida, que mi mano ciento una le dará consuelo.

Sólo a ti te espero, a ti sólo te quiero. Te pido perdón Bello Ángel, pues yo sólo soy un hombre y tú, tú mi reino entero.



Mario Jiménez

jueves, 31 de diciembre de 2009

Feliz año a todos.




“ And it is not a Mother´s gentle hand that withdraws your curtains

And a Mother´s sweet voice that summons you to rise?

To rise and forget, in the bright sunlight,

The ugly dreams that frightened you so when all was dark”

Lewis Carroll

Alices´s Adventure in Wonderland.


Feliz año a todos. A todos, sin excepción, os deseo lo mejor para este 2010. Acabamos de pasar la Noche Vieja más diferente de nuestra vida. Cenamos paella y burritos, brindamos con “Sprite” y a las doce nos sentamos en la escalera de la puerta para ver a los vecinos tirar fuegos artificiales. El tiempo que dura una película y nos fuimos a dormir, que en pocas horas empezaba nuestra segunda Noche Vieja. A las 7 de la mañana hora local, nos tomamos las uvas al compás de las campanadas de la Puerta del Sol, como es de recibo. Treinta y tres inviernos y una eterna primavera llevo escuchando ese repique, pero nunca me ha parecido tan hermoso como hoy.

Marisa y yo nos abrazamos, y por el camino lo hacemos con todas esas personas que están tan lejos pero tan cerca. Más cerca que nunca. Bajamos corriendo para hablar por internet con la familia, intentamos ahogar la garganta con sonrisas fingidas siendo conscientes que al otro lado del “teléfono” juegan con las mismas reglas. Volvemos al cuarto y nos dormimos por segunda vez.

Despierto ebrio de sueños e ilusiones. Me viene a la mente aquella Noche Vieja en la que me quedé a dormir en casa de mis tíos, yo no tendría más de seis o siete años. Al despertar le dije a mi primo Braulio “Jo, qué pena. Ya se ha acabado la Noche Vieja, hoy es un día normal”. A lo que él me contestó “No, te equivocas, hoy es Año Nuevo”. Así que disfrutemos, de la forma más especial, de este día nada normal.

Más en el fondo, pero también en la superficie, estoy contento. Me gusta más el Mario que acaba el año que el que lo comenzó, aunque queda mucho camino, gracias a Dios. Queda mucho que hacer, mucho que decir y escribir. Mucho que ver. Como dice Sánchez Drago en su blog “no conviene agotar los temas ni, cuando se visita un país o, simplemente, un museo, es juicioso verlo todo. Son los huecos, las carencias, los despistes y los olvidos la palanca que mueve al viajero a volver”. Quizás, solo quizás, lo que esté sintiendo en este preciso momento se parezca a la felicidad.

La distancia y el tiempo también me están ayudando a separar la paja del trigo. Los que son de los que están. Los que están de los que fingen estar. Los que fueron de los que fingieron ser. Y puesto que yo nunca he echado a nadie de mi vida, es tiempo de seguir adelante con los que decidan quedarse. No olvidando el pasado, pero dejándolo donde corresponde. Otras veces, sin embargo, no queda otra que tatuar el recuerdo con olvido.

No sé si se nota, pero mi ánimo lleva varios días de asueto en la “calle melancolía” (que grande Sabina). Baja a comprar el pan, charla con los vecinos y bromea con la portera. Incluso hizo una vez de pregonero en las fiestas patronales. En fin, que es bastante popular por aquellos lares. Hace ya varios meses me prometí no parar por ese barrio más de lo estrictamente necesario. Así que va siendo hora de hacer las maletas, ¡viajeros al tren!

Feliz año nuevo.

Mario Jiménez.



Diego quiere venir

Pues si, después de nueve meses alternando entre la cama, el sofá y el hospital se acerca el momento...
Me preguntaba Mario el otro día que si tengo miedo al dolor... pues mira... sinceramente... en España es lo primero que hubiese temido y pensado. Aquí...bueno pues... hay otros "pequeños detalles" a considerar primero... pongo de ejemplo el dia de hoy.
Me levanto incómoda, con dolores, hinchada. No es extraño porque ya nos han avisado que esto ha empezado y es cuestión de días. En el momento que pongo un hinchado y dolorido pie en el suelo empiezan los problemas.
Es dia 31, por lo tanto no tenemos conductor, está en su casita con su familia. Primer problema. Teniendo en cuenta que a Mario le robaron el carnet de conducir con mi bolso tampoco es una opción que se lance a estas carreteras "plagaítas" de conductores que literalmente son analfabetos(pregunté a una amiga que por qué no había señales de tráfico al poco de llegar y me dijo que para qué, si no las sabrían leer el 60% de los conductores de coches, jeepneys camiones o autobuses) y conducen tanques (aquí no hay exámen de conducir, das las prácticas que tu quieras y pagas).


Bueeeno que no cunda el pánico, siempre se puede avisar a un amigo ¿no? ya nos han dicho que no nos preocupemos, que a la hora que sea. Me da un poco de cosa pero oye, una emergencia es una emergencia...vale... respiro hondo, no es un problema tan grave...me voy a jugar a la Wii. Dejo a Mario en la cama, disfrutando de sus últimos días de no-padre y vacaciones.
Estoy moviendo barquitos en esa súper-tele-regalo-de-navidades cuando de repente... CHOP. Silencio.
NOPUEDESER-NOPUEDESER-NOPUEDESER!!!
SI, se ha ido la luz. Eso implica que;
No hay aire acondicionado (a 35ºc y embarazada de 9 meses creedme, ES UN PROBLEMA GORDO) corro -como pato del Retiro, en mi estado es lo que hay- al teléfono fijo... como en una película de miedo de bajo presupuesto NO FUNCIONA, claro, no hay luz... miro la batería del único móvil que se salvó del robo... AAAAGH MENOS DEL 20% Y EN ROJO!
Tranquila, tranquila, respira, NO PASA NAAADA.
OH, OH! Si que pasa! quítame el aire (literalmente) pero ¿internet? NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!
Recapacitemos... es nochevieja... estamos aislados... yo a punto de dar a luz... voy a tener un bebé a la luz de las velas asistida por Mario!¿que si me da miedo el dolor? mecagüen...
Subo las escaleras todo lo rápido que puedo-si vienen los malos por detrás me pillan seguro- pero Mario está medio dormido y CONFÍA en que se arregle. Parece mentira que lleve un año aquí...
Por suerte lleva razón. Una hora y media después siento la brisilla del aire acondicionado mientras estudiaba concienzudamente la página 399 del libro "Qué esperar cuando se está esperando"y la 404, en donde explica el parto de emergencia en casa...
En fin, al menos si se vuelve a ir la luz ya me he asegurado de tener la batería llena del móvil... que no estoy para disgustos...
Y aquí estamos, siete de la tarde, Mario en el garaje dando clases con su profesor de karate. Los cohetes y DISPAROS no cesan. Si, aquí es costumbre, celebrar el nuevo año con tu pistolita disparando al aire, o tirando cohetes que ya quisieran las fiestas de Santiaguito. Y claro, lo que pasa, ¿eres pirotécnico? ¿sabes de armas de fuego? pues eso. Esta noche (es una estadística sacada del periódico de aquí) morirán unas 200 personas en Manila. Por alguna bala perdida (que no por algún bala perdida, como en las carreteras de España) o por algún cohete mal lanzado. Nos han avisado que metamos a los perros dentro de casa, así que el "cuadro" queda así;
Como tras el robo no tenemos manera de sacar dinero del banco andamos escasitos, escasitos. No da para cenar fuera. ¿Qué hago? ¿Qué preparo? PAELLA. Y a ver cómo me sale que es la primera en mi vida. No se admiten críticas, con el presupuesto que hay hago lo que puedo. Al menos para unas uvitas sin hueso-que a ver por qué no las venden en España- si que nos ha dado.


Pues nada, nochevieja al canto. Mario, los perros, mi barrigón y yo. Cenando un amago de paella, brindando con Sprite e imaginándonos las campanadas. A las doce y media nos acostaremos porque vamos a levantarnos a las 7 ( no es problema, teniendo en cuenta lo de los disparos, lo de los cohetes y lo de los perros será hasta un alivio) y nos conectaremos vía San Skype con las familias para tomarnos las uvas con ellos y con el canal internacional de TVE, esta vez si, con campanadas y uvas y mucho sueño.
Y Diego, "en llegando el 2010", como diría el tío Anselmo, que venga cuando quiera.
¿Dolor? ¿Quien se preocupa por el dolor cuando cada segundo es una aventura?

lunes, 28 de diciembre de 2009

Una de Polis y Ladrones

28 de diciembre, día de los Santos Inocentes. Por desgracia para nosotros esto no es una broma, es una historia real que nos acaba de pasar, que nos está pasando. Tenía pensado escribir sobre otro de los muchos temas que tengo pendientes, pero creo que merece la pena relatar lo que nos ha acontecido en las últimas horas.


Ayer, a eso de las tres, habíamos quedado a tomar café con unos amigos en el Town Center, uno de los centros comerciales que están cerca de nuestra casa. Acudimos con el propósito de tener una agradable conversación antes de hacer unas compras navideñas. Llegó el momento de pagar, Marisa se gira para coger el bolso que había colgado sobre la silla, pero para nuestra triste sorpresa nos dimos cuenta que no estaba. Rápidamente avisamos a la gerente del local. Después de contarle lo sucedido, nos invita a que pasemos a un despacho donde guardan los monitores de las cámaras de seguridad. Allí somos espectadores de lo que acaba de suceder hacía solo unos minutos: Un grupo de dos chicas y dos chicos muy bien vestidos entran al local, disimuladamente una de las chicas coge el bolso de Marisa con una naturalidad pasmosa, sale del local y echa a correr.

En el bolso de Marisa teníamos guardado nuestras carteras y teléfonos móviles. Toda nuestra documentación y tarjetas de crédito se habían perdido. Así que nos encontrábamos a 12.000 Km de España sin documentación y sin un duro en el bolsillo. A continuación comenzó un tedioso proceso de denuncias y anulación de tarjetas. Las gestiones son dobles, unas hay que hacerlas en Filipinas y otras hay que hacerlas a través de España. Me gustaría detallar los pasos que he tenido que dar por si esto le puede servir de ayuda a alguien.

Parte Filipina

Denuncia en Comisaría: Nos presentamos en las dependencias de la policía nacional más cercana. La comisaria es, por usar un eufemismo, rudimentaria. Sus medios, muy limitados. Sin embargo sus agentes se vuelcan con nosotros. La denuncia es escrita a mano en un viejo libro donde deben guardar todos los registros. Nos citan a la mañana siguiente (hoy) para recoger la denuncia. Cuando llegamos nos dicen que la denuncia no está terminada y que necesitan nuestra ayuda para aclarar algunos puntos. Nos hacen pasar a la oficina del jefe de policía, un cuarto de unos cinco metros cuadrados infectado de mosquitos donde apenas cabe un viejo ordenador y las tres personas que nos encontramos. Nos sirven un té con limón en unos vasitos de plástico, el que da lo que tiene no está obligado a más. Terminamos la denuncia y nos prometen una y otra vez que harán todo lo que esté en sus manos para encontrar nuestros objetos. Acabamos de recibir un mensaje de texto del comisario informándonos de sus investigaciones. Soy totalmente consciente de que el bolso no va a aparecer, no hace falta que me recuerden la “verdad” de este país. Yo solo estoy contando como hoy me ha tratado la policía filipina. No sé lo que pasará mañana. Valoración:8

Anulación de las tarjetas de crédito Filipinas: Inmediatamente llamamos a Metrobank y me dan de baja las dos tarjetas. Después de recoger la denuncia en comisaría, nos presentamos en la sucursal del banco que está cerca de mi trabajo y con la que trabajamos. Nos recibe el director de la sucursal y nos ofrecen el segundo té de la mañana mientras, el director en persona, se ocupa de todos los trámites. Verifica que no ha habido movimientos indeseados en nuestra cuenta y que efectivamente las tarjetas han sido anuladas. Nos permite sacar dinero de nuestra cuenta enseñando el pasaporte, único documento que todavía tenemos. Me asegura que recibiré las nuevas tarjetas en el plazo de una a dos semanas. Soy consciente de que el director de la sucursal no estaba atendiendo a Mario Jiménez sino al director financiero de una gran multinacional extranjera con la que trabaja. Pero, nuevamente, solo estoy relatando nuestra experiencia. Valoración: A falta de comprobar cuando nos llegan las tarjetas, 8.

Parte Española

American Express: Llamo a American Express España para anular la tarjeta y pedir una nueva. Como siempre me dispensan un trato exquisito. Comprueban que no ha habido movimientos en la cuenta. De todas formas me informan que no me preocupe, que hay un seguro que me cubre del uso fraudulento. Cancelan la tarjeta, me dicen que normalmente tendría la tarjeta en 24 horas, pero en Filipinas están de vacaciones y no la tendré hasta el día 4. Sin embargo van a intentar mandármela por mensajero a casa para que me llegue antes del 4. Sé que están diciendo la verdad, pues ya estando en Filipinas tuve que pedir una copia de la tarjeta y tardó 24 horas.

He viajado a infinidad de países con mi American Express, algunos tan “exóticos” como Túnez, Sri Lanka, Maldivas,Bahamas, Filipinas o Japón. Nunca he tenido problemas. Es una tarjeta cara, pero están a otro nivel. Valoración: 10

ING Direct: Llamo para anular la tarjeta de crédito y de débito. Me atienden amablemente pero no tan amablemente como en el caso anterior. Me dicen que todavía no pueden verificar si tengo cargos fraudulentos, pero que no me preocupe, pues aunque me harían el cargo, luego pondríamos una reclamación. Ya empezamos...Las tarjetas me las mandarán por correo ordinario, no dando la opción a mandarlo por mensajero a portes debidos. Con lo cual, en el caso de que lleguen, tardarán más de un mes. Valoración: 4

BSCH, Hispamer. Llamo a Visa para anular una tarjeta expedida por el BSCH. Me contesta una chica que se ve que quiere colgarme a la mayor brevedad posible. Supuestamente me cancela la tarjeta. Me dice que no puede verificar si hay operaciones fraudulentas pues ella “solo está para anular tarjetas”. Me indica que la nueva tarjeta me llegará al domicilio donde me envían las facturas, le intento explicar que estoy en Filipinas. No me da tiempo, ya me ha colgado. Valoración: 2

Vodafone: Llamo para restringir las llamadas de la línea española que mantenemos. No pueden verificar si hay llamadas fraudulentas. Es más, me dan a entender que si las hubiera me las tendría que comer con un buen Rioja, el cual también pagaría yo. Le pido que, por favor ,me manden un duplicado de tarjeta a Filipinas. Me dice que eso no se puede hacer por razones de seguridad. Así que solo me queda la opción de dar de baja la línea o seguir pagando un servicio que no podré utilizar hasta que vaya de visita a España. Valoración: 2

Consulado Español en Filipinas. Paso a transcribir la conversación telefónica;

- Buenos días, llamo para informar sobre el robo del DNI de mi mujer y mío así como del de mi carnet de conducir.

- Vaya, lo siento. El DNI no se puede hacer desde aquí tienes que hacerlo en España. El carnet de conducir sí que lo podemos tramitar. Te mando la documentación por E-mail. Por cierto, nos tienes que hacer una transferencia desde un banco en España (¡¿?!) aunque también nos lo puede hacer un familiar tuyo…

- ¿Y no se va a informar a las autoridades Españolas de que dos DNIs andan “pirulando” en manos de vaya usted a saber quién por Filipinas?

- No creo que pase nada.

- Pues yo sé de casos en los que sí que ha pasado.

- Ah, en eso caso hablaré con la Cónsul.

- ¿Hace falta que vaya al consulado a firmar algo?

- No, con que me mandes un E-mail vale.

- ¿Te mando, al menos, la denuncia escaneada?

- No, no hace falta…

Mañana voy al consulado, aunque efectivamente creo que poco me van a ayudar. Valoración: 3.

Espero que poco a poco vayamos solucionando todos estos problemas y que lo que me queda de vacaciones sea un poco menos accidentado. Ya lo dicen los gitanos “ pleitos tengas…… y los ganes”

Mario Jiménez









sábado, 26 de diciembre de 2009

Unas Navidades muy lejanas



Mucha gente me está preguntando cómo es eso de pasar unas Navidades en Filipinas. La respuesta es siempre la misma: raras muy raras. Primero porque son las primeras Navidades lejos de nuestras familias, huelgan más comentarios.
Luego está el clima, con un sol de justicia que caldea el ambiente a más de 35 grados, es difícil hacerse a la idea de que es Navidad. Peor lo debe pasar Papa Noel, que sigue vistiendo con las mismas ropas que le protegen de los fríos polares. El resto de los mortales filipinos y allegados lo pasan en bermudas y camiseta de tirantes.
Nos quejamos de que la Navidad en España comienza cada vez más temprano. Pues bien, en Filipinas ya se escuchan villancicos en septiembre. Lo más curioso es la noche de difuntos, es decir, lo que los americanos y sus imitadores llaman Halloween. Es entonces cuando se puede ver una mezcla de ritos  paganos y religiosos. No es raro encontrar Belenes separados por pocos metros de calabazas y fantasmas. Si en Halloween es típico pedir caramelos, en Navidad se pone en práctica el deporte nacional filipino: pedir dinero. Policías, repartidores de todo tipo, barrenderos, vendedores y cualquier otra persona que pase cerca de nuestra puerta, no tendrán el mas mínimo problemas en tocar el timbre para dejar un sobre blanco donde se espera que les des el aguinaldo. Es época de entrañables situaciones navideña: el técnico, al que llevas esperando 3 semanas, por fin aparece sonriente en el umbral de tu puerta, no para arreglar la antena del televisor sino para pedirte que rellenes el sobrecito blanco con tu generosidad y amor. Lo de arreglar el televisor pasa a su lista de buenas intenciones para el año nuevo.
Hay autenticas competiciones por ver quién pone más luces adornando las casas. Algunos lo hacen con bastante estilo. Otros, bueno, sus casas acaban pareciéndose a aquellos bares de carretera donde, como dice mi hermana (ella siempre fue mucho más que mi cuñada), siempre es Navidad.
¿Y nosotros?. Pues unas Navidades muy tranquilas. En Noche Buena nos fuimos a cenar a un hotel. Al día siguiente fuimos a comer con unos amigos a su club de campo…….ya sé que suena pijo, pero es que realmente el sitio lo es. Las distintas realidades de las que ya he hablado.
En fin, todo raro raro.
Mario Jimenez

lunes, 14 de diciembre de 2009

Una mañana como otra cualquiera.


Acabo de llegar a la oficina. Como cada mañana, he recorrido el camino que me lleva al trabajo, he pasado por los mismos lugares, he visto los mismos paisajes. Como cada mañana. Sin embargo, un extenso campo de arroz ha llamado mi atención, no sé por qué. Me he fijado y no sé por qué, en un viejo árbol. He decidido bajarme del coche para acercarme. No sé por qué. Y me he dado cuenta que han hecho falta 34 años y más de 11.000 Km para llegar a ese justo momento.
Buenos días.
Mario Jimenez.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Un mar de actividades. Un camino de sueños.





Desde que decidimos llamar “nuestro hogar” a estas lejanas tierras de oriente, siempre he tenido una idea muy clara en la cabeza “no se puede estar en las dos orillas del rio a la vez”. Con este planteamiento he intentado maximizar las ventajas de estar en un país a más de 11.000 Km de mi Madrid natal para, de esta manera, contrarrestar aquellas cosas que dejé atrás.
El estatus de expatriado, unido a unos precios mucho más asequibles comparado a los estándares europeos, permite poder acceder a un mundo de actividades que de otra manera me habrían sido imposible. Ya he hablado bastante sobre mi nueva andadura por el “camino de la mano vacía” (Karate), así que voy a hablar de otras actividades en las que poco a poco me he ido involucrando.
Una de las cosas que más me ha sorprendido de los filipinos es su gran amor por la música y lo bien dotados que están para este bello arte. En cualquiera de los inmensos centros comerciales que abundan por Manila es fácil encontrar multitud de tiendas dedicadas a la música. Los filipinos se acercan a ellas y prueban los distintos instrumentos puestos a la venta con un virtuosismo digno de elogio además, en mi caso, de envidia. Siempre he querido aprender a tocar un instrumento en condiciones pues, seamos sinceros, lo que hago con la guitarra es un crimen. Tras considerar el violín, en claro homenaje a mí idolatrado Sherlock Holmes, me decidí por el rey de los instrumentos: el piano.
Dicho y hecho. Adquirimos uno de estos instrumentos de la marca Kawai, del que estoy francamente orgulloso, y contratamos a una profesora local que viene dos veces por semana para intentar sacar algo hermoso de mis torpes dedos. “A day without rain” de Enya, “Para Elisa” o “One Thousand Miles” de Vanessa Carlton, son algunas de las piezas con las que me estoy peleando desde hace ya varios meses.
Pero no acaba aquí la cosa. En nuestro reciente viaje a Japón me decidí a comprar una cámara de fotos de esas de “persona mayor”. Después de patearme Tokio en busca de la mejor oferta, opté por la Canon Eos 450D ( allí conocida como Eos X2). Y aquí estoy, a vueltas con las distancias focales, tiempos de exposición, aperturas y demás. Nos hemos hecho socios de un club de fotografía donde espero nos ayuden a mejorar nuestra, aún inexistente, técnica. Se me ha ocurrido que podría ser una buena idea ir colgando mes a mes la que considere mejor fotografía y así poder ir viendo si soy capaz de hacer algo en condiciones.En realidad he tomado la idea prestada de un blog amigo (http://ikublog.com/).
Mis obligaciones laborales, el karate, el piano, la tesis doctoral, la fotografía, los viajes alrededor de Asía, el bebe a punto de nacer… ¿alguien da más? Sí, un nuevo proyecto de esos que me ilusionan y me llenan de energía. Una de esas ideas que no me deja dormir pero me invita a soñar. Un proyecto, relacionado con este post, todavía muy verde como para ser comentado…
Mario Jiménez

jueves, 10 de diciembre de 2009

Erase una vez un lago con un volcán………


……. Y dentro del volcán había un lago. Así es como los locales definen el Volcan Taal. Desde luego ha sido una de las excursiones más interesantes que hemos hecho hasta ahora por Filipinas.

Al llegar te encuentras con un lago enorme y en el medio, desafiante, el Volcan Taal. Este volcán es uno de los más estudiados por los vulcanólogos de todo el mundo debido a sus peculiares características. Si alguien se pregunta si está activo, la respuesta es sí. Vivito y coleando.
Llegamos a un resort regentado por una simpática pareja de australianos. Ellos serían los encargados de organizar nuestro ascenso al cráter del mítico volcán. Lo primero era atravesar el majestuoso lago, para ello íbamos a usar una especia de barca motorizada de dudosa fiabilidad. Al montarnos en nuestro velero como aquel pirata el temido, el “capitán” de la nave nos aconsejó ponernos una especie de chubasquero. ¿Para qué? Pensamos. Total, por un poco de agua. ¿Un poco? Aquello corría como un fueraborda y además el lago estaba un “poquito” picado. Nos salía agua hasta de las orejas, pero fue divertidísimo.
Por fin llegamos al volcán. Ahora una especie de caballos nos llevarían por las empinadas y rocosas cuestas hasta la cima. Y digo especie de caballos pues eran unos jamelgos que en España no habrían pasado ni por mulas famélicas. A lomos de mi rocín me acompañaba un niño que hacía las veces de guía. La ascensión fue difícil y el camino duro. Además, siempre tenía la sensación de que mi cuadrúpedo iba a decir “basta” y sería yo el que tendría que cargar con él. Pero realmente llegar a la cumbre merece la pena. Unas vistas espectaculares nos esperan, el cráter es inmenso y está lleno de agua. Se pueden ver los vapores del volcán escapar de entre las grietas como un tigre rugiendo en una gélida mañana. A lo lejos, decenas de pequeñas islas arropadas por densa selva contemplan impertérritas el paso del tiempo. Y fue en ese momento, ante ese paisaje que invitaba a la meditación cuando una gran verdad me fue revelada: Coca Cola llega a todos los lados. Sí, había puestos que vendían refrescos y camisetas: “Estuve en la cima del volcán Taal y me tomé una Coca Cola”. Creedme, si hay un sitio que pueda ser considerado el culo del mundo ese es la cima del volcán Taal en Filipinas.
Ahora nos tocaba el camino de vuelta, le dije a Marisa que si no le importaba que me adelantara un poco. Así que comencé a galopar raudo y veloz. Mi joven guía me recomendó que no corriera tanto a lo cual contesté, no sé muy bien por qué, “Calm Dow, Relax”. Las empinadas cuestas de la subida se convirtieron en vertiginosas y traicioneras rampas. Me di cuenta de que, efectivamente, aquello era algo peligroso e intente frenar. No hubo manera, mi rocinante amigo hacía tiempo que había perdido el control de su cuerpo y ahora era la gravedad la que llevaba las riendas. Así que tenía dos opciones, o frenar a lo Pedro Picapiedra o esperar a llegar a un llano. Pero toda situación siempre puede empeorar: Un grupo de extranjeros, que estaban subiendo, me avisaban al grito de “Beware!” de que inexorablemente nos íbamos a encontrar en un angosto pasadizo por el que no cabían dos caballos. Fue entonces cuando mi aventurera alma de Indiana Jones improvisó un plan B que no podía fallar: Cerrar los ojos y apretar los dientes. Pues no sé cómo, pero funcionó. Me di cuenta de que el peligro había pasado cuando los gritos de “Beware” se convirtieron en insultos que se perdían por mi espalda. Incluso juraría que me tiraron piedras…..
Por fin llegamos a una meseta. A mi joven acompañante no le tuvo que hacer ni pizca de gracia lo sucedido, pues se bajo y se fue sin decir esta boca es mía. Así que, me baje de mi montura y até el caballo a un árbol en espera de que llegará Marisa. Y aquí acabó mi equina aventura.
El descenso de Marisa fue mucho más tranquilo. Su joven guía compartió con ella las típicas tradiciones filipinas, es decir, que no dejo de pedirla dinero durante todo el camino…….

Mario Jiménez.




martes, 8 de diciembre de 2009

Y las que echo de menos yo...

Mario me ha animado a escribir esta entrada, no debería haberle hecho caso porque tal y como están mis hormonas (a pocas semanas del parto) pues la lagrimilla no me la quita nadie, pero en fin... allá vamos...
¿Qué echo de menos? Pues sinceramente la mayoría del tiempo prefiero no pensarlo, soy mas de vivir el momento y aprovechar lo que tengo, que algún dia también me tocará echarlo de menos.
Pero bueno... ahí va... echo de menos MI PUEBLO. Villanueva de la Serena. Para la gente un pueblo corriente, es mas, demasiado grande para ser pueblo demasiado pequeño para ser ciudad... no es un sitio turístico, no tiene costa ni restos arqueológicos... pero está lleno de buena gente (muy cotilla eso si, a mi me gusta llamarlo VillaNews)y es donde me he criado. Para que la gente lo ubique, diré que es donde nació Pedro de Valdivia, y para allanar mas el terreno también tenemos a Jose Manuel Calderón, alias"Calde"o "Mister Cátering".
Pues bien en mi pueblo tengo a la mayoría de mi familia, echo de menos a rabiar a mi madre, pero me consuelo porque en un par de semanas vendrá a verme (tiene coj... la tía, se atraviesa medio mundo para venir hasta aquí sin hablar ni papa de inglés... bueno..."está aprendiendo") pero el embarazo sin ella ha sido duro, gracias San Skype.
A mis abuelas, perderme el cumpleaños de mi abuela Emilia... lloré lo mio ese dia.
Por supuesto mis hermanos, los pobres siempre supieron que "la rara" iba a ser como las cigüeñas, iba a parar un poco por allí de vez en cuando y adiós. Echo de menos ver los Madrid-Athletic con mi hermano en la Perla o donde sea, y aguantar después sus puyas. Echo de menos saltar encima del sofá o de la cama con mi hermana mientras cantamos "el Gato Volador". No haber disfrutado apenas de mi sobrina Esther, sólo puedo ver impotente sus mofletes por la cam mientras me muero de ganas de achucharla. Y como crece y no estoy cerca.
Echo de menos a toda mi familia, tengo la suerte de ser de pueblo y tener una familia grande, y unida. Me he criado con mis primos pasando todos los fines de semana en una casita en el campo, y los veranos. Era como la casa de los Vonn-Trapp pero sin disciplina...
Por supuesto mis amigos de la escuela, la gente del instituto y la de las universidades, en Cáceres a mis "niñas",Esmi, Jou y Maku. Cuando pretendíamos ponernos a estudiar y síplemente consistía en hartarnos de comer Pizquillas, esas que te dejaban los dedos naranja y se te pegaban a las muelas. Esmi era la responsable y asentada,de sabios consejos y mejor letra (gracias por esos apuntes),Jou la inocente vegetariana de buen corazón (y las risas que nos pegábamos poniendo avecrem de pollo en todas sus comidas o triturando las gambas y el jamon cocido...)y Maku la torbellino, la persona que mejor sabe escuchar del mundo. Yo era... pues eso, "la Diva".
De la universidad de Barcelona a quien recuerdo con mas cariño es a Elena,cuando salíamos por las noches y acabábamos esperando a Oriol en el bar, para montarnos en su coche azul y atravesar Barcelona al ritmo de Peret o Marisol...anda que... a Elena no la he vuelto a ver, a Oriol en algún anuncio.
De Barcelona echo de menos también a Makosé, buena persona donde las haya y siempre dispuesta a ayudar, a sus niñas y a su marido, la ironía y la sátira en persona.
Y por supuesto a mis bookers cuando me dio por ponerme delante de las cámaras, sobre todo las de Teresa Gimpera y De Mil. Hablábamos casi a diario, se preocupaban si me costipaba y me avisaban para que me fuese temprano a dormir si al dia siguiente había rodaje. Luego vinieron Londres, Nueva York, Miami... una época surrealista y bonita, recuerdo con especial cariño ir por Miami en un Mustang blanco descapotable con Tony y Richard y la música de Queen y de Andrea Boccelli a todo volumen. Todo aquello estuvo bien pero tuvo su momento. Recuerdo encontrarme bastante sola. eso si, en hoteles de 5***** y volando en primera. No, definitivamente eso no lo echo tanto de menos.
Después vino Madrid, ese ático en Atocha en donde no se podía cocinar...conocer a Mario y mudarme con él a su piso de la Sierra...
Me hubiese gustado no tener que dejar tan pronto el trabajo en Norton, encontré en María un "alter ego".
Pero bueno, las cosas que mas echo de menos las disfrutaré pronto, prontito, cosa de meses, en cuanto nazca "cuartokilo" y tenga el tiempo suficiente (un mes y medio o dos) volveré a pasear por unos días por VillaNews, esta vez tirando del Bugaboo, y compraré jamón de York en el habanero, con suerte tendrá castañas pilongas que me envolverá en papel de estraza, me sentaré en la heladería a tomar una horchata, compraré "pan de pueblo" en "la sirenita güay", y si es dia de diario a lo mejor siguen regalando un huevo fresco con el pan, luego me sentaré con mi madre a tomar una cervecita en el bar Centro, o en la Perla, y con suerte se nos unirán mis hermanos/primos etc.
Me sentaré en el campo con mis abuelas, y me contarán cosas de cuando mis padres eran bebés mientras intentamos sacar parecidos a su recién estrenado bisnieto.Luego haré un poco el payaso con mis primos y sus parejas, y conoceré al otro nuevo bisnieto, Antonio.
Me tomaré un café con Eugenia, con Dunia, con Esmi, y les contaré cómo es eso de ser madre.
Veré programas de televisión que hablan de famosos a los que no conozco, veré películas en mi idioma, entenderé a la gente por la calle ("Achoooooooooooooooooooooooooooo"¿que has tenido un niño?)jugaré con Victor, hijo de mi prima pero como si fuese mi sobrino, que le preguntó el otro dia a su madre que qué me pasaba, que no había ido al campo ni a ver su casa nueva, uf lo que lloré. Espero que cuando vuelva todavía quiera ir a cazar leones y a jugar con la "tiegra" o echar "cagreras". Jugaré con mi sobrina, todo lo que pueda.
En fin, que como me queda poco para volver a disfrutar de todo eso pues se me hace mas llevadero. Y el poco tiempo que me queda lo paso preparando la llegada de Diego, quejándome por las molestias del embarazo, teniendo miedo, imaginándome como será todo cuando mi hijo venga... no se, es cierto que hay cosas del pasado que nunca se van a repetir, pero también es cierto que estoy a días, como mucho semanas, de un acontencimiento que cambiará mi vida para siempre.

Las cosas que me faltan


Hay muchas cosas positivas, no lo niego. En el fondo creo que haber venido a Filipinas me ha ayudado y no hablo desde un punto de vista material. Creo que me ha servido para madurar, ha ayudado a fortalecer la relación entre Marisa y yo y me ha hecho ver la vida desde una un punto de vista totalmente distinto. Las cosas que creía importantes se han relativizado, todo cambia cuando en tu entorno ves a una niña de 12 años con un potencial enorme y un futuro más que oscuro por el solo hecho de haber nacido “aquí” en vez de “allí”.
Pero, como es de imaginar, echo muchas cosas de menos: Pasear con mis perros por la montaña, el frio, la nieve, los domingos por la mañana en Galapagar, conducir, conducir mi coche, dormir arropado, ir al “kinepolis”, perderme por Madrid, encontrarme en “mi” Sevilla, comer pan y si es con jamón mejor, no ser “el jefe raro que viene de muy lejos”, ser yo mismo, el Rocío, la Feria de Abril, la Pastora, ver jugar al Madrid y a veces ganar, ver jugar al Sevilla (casi siempre muy bien), ir a un concierto, la casa del libro, un cocido en Malacatin, querer viajar al “extranjero”, los puestos de Navidad de la plaza Mayor, las siestas en casa de mi abuela, andar por el bosque, ir al teatro, no ir al teatro porque no te apetece, ir al Prado, no ir al Prado porque no te apetece, visitar mi universidad en Alcalá de Henares, la feria del libro antiguo, el café Gijón, seguir descubriendo Extremadura, los toros, La Esperanza de Triana, ir al médico y no tener la sensación de que sabe menos de medicina que yo, un bocadillo de calamares en una tasca del centro, los anticuarios del rastro, escuchar la radio, que nadie me diga “out of stock” cuando no saben de lo que estoy hablando, que suene el teléfono y me hablen en español…….
Pero esto no es lo más importante, los más importantes son todas aquellas personas que por la noche se cuelan en mis sueños. Todas ellas, cuyo recuerdo tortura mi garganta mientras mis ojos navegan con presteza en su ayuda, que también es de hombres. Echo de menos a mi madre, podre hablar con ella y tenerla cerca. Me duele, y mucho, estar tan lejos de mi “abuelilla”, la persona más sabia que he conocido. Las llamadas de mi tía Mari, justo cuando las necesito y ese curso de cocina… El no haber estado con mi tía Pili en un momento tan difícil. La presencia de un padre. No ver crecer a las hijas de mis primos, Julia y Lidia, a las que llamo sobrinas. Las palabras de mi tío José, que esas no se olvidan. Que mi primo Fernan, me enseñe cómo se trabaja con el corazón y las manos.”Bajar” con mi primo Braulio a su mundo de fantasía. No pasar más tiempo con mejor mi amigo Fran, perdernos juntos por la sierra, escalar una montaña y bajarla con la rodilla rota. Las charlas al final del trabajo con mi amigo Juan Puyol, echarnos un “boreme”. Arreglar el mundo con Nacho y Gonzalo mientras hacemos rabiar a Pedro, con el Capitán Morgan como testigo. Comentar con mi amiga Marta el último de Bruce después de un concierto. No haber estado en el día más importante de mi amigo Tomas. Ir al gimnasio con Juan Crespo y después desayunar en el VIPs . Recuperar el tiempo perdido con mi amigo Ricardo…… a todos vosotros y a todos los demás quería pediros perdón por no haberos dicho lo importante que sois en mi vida. Ahora que a Diego le está costando venir, ahora, soy más consciente de lo que en verdad es importante.
Gracias y “perdón por la nostalgia”
Mario Jimenez

martes, 1 de diciembre de 2009

Un pequeño paso






Puedo escribir y no disimular
Es la ventaja de irse haciendo viejo
No tengo nada para impresionar
Ni por fuera ni por dentro.

Fito.

Por fin llegó el día del examen a cinturón Marrón. Qué mal lo paso en estos exámenes, de verdad. A las 4 de la tarde teníamos que estar en el Dojo principal de KDA (http://www.kda.ph/) . Los exámenes comienzan por los cinturones más bajos, así que siempre toca esperar un buen rato antes de pasar a la acción. El examen normalmente consta de tres partes Kihon ( técnicas), Kata y Kumite (combate). Poco antes de comenzar el examen aparece, con mucha prisa y cara de pocos amigos, un filipino grande de verdad. Estaba lo que se dice “cuadrao”. En ese momento pienso “ por favor que me toque pelear con cualquiera menos con este” Pero parece que Murphy también se presentaba al examen…..
En la parte de Kihon hay que realizar varias técnicas:

UKE WAZA (Técnicas de defensa)
TSUKI WAZA (Técnicas directas)
UCHI WAZA (Técnicas circulares o indirectas)
GERI WAZA (Técnicas de pierna)

Normalmente cada técnica se repite unas 5 veces, pero ese día había ganas de animar el cotarro y nos hicieron repetir 10 veces cada técnica. Al final tuvimos que hacer casi 100 repeticiones. Estaba tan cansado que las últimas técnicas me salieron fatal. Tanto era así que pensé que había suspendido el examen. Así que para la parte de kata fui mucho más tranquilo, total… Pues me salió un Kata (Tekki Shodan) más que decente.
Y llegó el combate…..Las parejas se fueron haciendo y como no podía ser de otra manera me tocó a mi amigo “el musculitos” que además tenía un cinturón superior al mío. Nuestro combate fue el último y suscitó bastante expectación. Comienza el combate, el filipino pelea anormalmente duro, me lanza un patada, dos. Las paro pero la tercera me entra de lleno en la boca del estomago. Me quedo sin aire. Estoy sorprendido, no tanto por el golpe, sino por lo innecesario de su comportamiento. Decido seguir a lo mío y pelear limpio. Consigo algunos puntos. De repente no veo llegar un puño que se estrella de lleno directamente en mi mandíbula. El “arbitro” le recrimina. Estoy mareado. Me estoy enfadando. Sigue el combate, poco a poco voy dejando que mis ataques no se paren “justo” antes de tocarle. Finalmente una técnica de puño entra en su costado de lleno, a la altura del hígado. Sé que lo ha sentido. Contraataca, una de mis patadas le da pero, a continuación, un Mawashi geri (patada circular) me vuelve a dar en el estomago. Es suficiente. Vuelve a atacar duro, muy duro. Paro sus puños y lo veo claro. Su rostro queda descubierto. Estoy harto. Le envío un puñetazo que le impacta a la altura de la boca. El golpe fue fuerte, pero no tan fuerte como podía haber sido. Me siento mal, en el fondo acabé entrando en su juego. No debí hacerlo. El combate acaba. Él se sonríe. No debí hacerlo.
Al acabar hablo con mi Sensei, le cuento lo sucedido. Me dice que, desgraciadamente, es normal que al pelear con un extranjero la gente se “extralimite”. Eso en mi pueblo tiene un nombre. En fin.

A continuación nos hacen esperar para decirnos los resultados. Sensei David ( el instructor principal) me llama.” Ya está” me pienso “me quiere decir que no me desanime, que la próxima vez será”. Nada de eso, me pide que repita el Kata. Le hago caso, creo que incluso me salió mejor que la primera vez. Al acabar me corrigen un par de detalles y me felicitan por la fuerza del Kata y lo correcto de las posiciones. Me dan el resultado del examen y he aprobado.
Al regresar a esto del Karate, mi objetivo era conseguir el cinturón negro antes de volver a España. Eso ha cambiado, ahora el objetivo principal es seguir aprendiendo. Queda mucho camino, espero disfrutarlo.
Osss.
Mario Jiménez Jiménez